Día internacional de la felicidad

Hoy 20 de marzo celebramos internacionalmente el Día de la Felicidad, pero, ¿qué celebramos realmente?

El Día de la Felicidad se celebra en todo el mundo como “meta fundamental” para que se reconozca “la paridad de los tres pilares” del desarrollo sostenible –el social, el económico y el medioambiental–, factores que definen “la felicidad global” según el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Como iniciativa del Reino de Bután, el Día de la Felicidad se celebra debido a que el país reconoce la supremacía de la felicidad nacional por encima de los ingresos nacionales desde principios de los 70, cuando adoptó el concepto de un Índice de Felicidad Nacional Bruta para sustituir al tradicional Producto Interior Bruto (PIB).

Pero no vamos a hablar sólo de la razón por la cual celebramos la felicidad. Les compartimos las 18 cosas que  (blogger del Huffington Post) enumero acerca de lo que podemos aprender sobre felicidad de nuestros niños.

1. Siguen su instinto. Los niños pequeños no pasan mucho tiempo dándole vueltas a si han tomado la decisión adecuada. Prefieren darle vueltas a si les has dado el vaso del color adecuado para comer.

2. Viven el momento. No se recrean en el pasado. No se preocupan por el futuro, a no ser que se les haya dicho que es casi la hora de irse a la cama.

3. Creen. Los niños pequeños creen en el ratoncito Pérez, en Papá Noel y en el poder de las tiritas. Como poco, intentar despegar el papel de la parte adhesiva les distrae de lo que les causa dolor. Y cuando todo lo demás falle, ponles una tirita.

4. Hacen cosas. Dibujan. Esculpen. Pegan. Pintan. Cortan todo lo que caiga en sus manos. De verdad, guarda todas tus tijeras y no digas que no estabas avisado.

5. Bailan. ¿Conoces la expresión “baila como si nadie te estuviera mirando”? Eso es lo que hacen. Excepto por todas las veces en las que se aseguran a conciencia de que alguien les mire.

6. Cantan. Se ponen a cantar a la mínima. En cualquier momento. En cualquier lugar. Incluso en el baño. ¿A quién estamos engañando? Especialmente en el baño.

7. Tararean. Los niños tararean para sí mismos bastante. ¿Por qué tararean? Porque no saben silbar.

8. Dicen lo que piensan. Sueltan lo que se les pasa por la cabeza. No necesitan sacarse nada de dentro porque ya han dicho todo lo que necesitaban decir desde el principio. Si los adultos hiciesen lo mismo, se bebería muchísimo menos el día de Acción de Gracias.

9. Se emocionan. ¡Se emocionan tanto! (Pero les cuesta entender el futuro, así que ten cuidado con decirles que su cumpleaños es pronto… en un par de meses.)

10. No les importa si es nuevo. Las películas preferidas de los niños son las que ven una y otra vez. Sus libros favoritos son lo que han leído y releído. Y si tienen una prenda favorita, querrán ponérsela todos los días. ¿Y los adultos? Estamos obsesionados con lo nuevo. Queremos ser los primeros en comer en un restaurante nuevo, ver una películas de estreno o comprar el último bolso de un diseñador. Los adultos somos muy pesados con estas cosas.

11. Se paran a oler las rosas. Son fantásticos oliendo cosas. Por supuesto, lo irónico de todo esto es que no saben ir al baño solos y no parece que les importe una mier** su propia ya-sabes-qué.

12. No discriminan. A no ser que se les diga lo contrario, aceptan a todo el mundo. Bueno, a todo el mundo menos a los bebés. El insulto número uno para un niño pequeño es que le llamen “bebé”.

13. Cuando tienen miedo, lo admiten. Esto nos permite ayudarles a aliviar sus temores. A veces la solución es tan fácil como dejar una luz encendida por la noche. Ojalá nuestros temores se resolviesen con una luz.

14. Aceptan los cumplidos. Cuando les haces un cumplido, probablemente contesten con un “gracias” o un “ya lo sé”.

15. Duermen la siesta. Puede que se resistan pataleando y gritando, pero la mayoría de los niños pequeños se echan la siesta y se levantan nuevos y mejorados. Todos seríamos un poquito mejor si nos echásemos la siesta.

16. Se van pronto a la cama. Pero no es por su propio pie y nos cuesta mucho esfuerzo porque se creen la expresión “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”.

17. Se involucran. El psicólogo Mihaly Czikszentmihalyi dice que sumergirse completamente en una actividad es el secreto de la felicidad. Lo llama “fluir”. Los niños a menudo se meten tanto en lo que están haciendo que no oyen cuando les llamas. Consejo: si no contestan por su nombre, intenta susurrar las palabras “galleta de chocolate”.

18. Marchan al ritmo de su propio tambor. Literalmente. A menudo se puede encontrar a los niños marchando en sus casas mientras golpean cosas.

 

Fuente: Huffington Post

Ondulé: sustentabilidad en el ADN

Querían desarrollar un negocio que resultara amigable con la sociedad y el medio ambiente. Así, crearon Ondulé, desde donde fabrican juguetes con cartón reciclado. Después de mucho esfuerzo, lograron obtener la certificación como empresa B.

Bajo la consigna de desarrollar un emprendimiento que combinara el desarrollo de los niños por medio del juego y el cuidado del ambiente, Matías Portela y Santiago Guzmán fundaron, hace tres años,Ondulé. Este negocio, que hoy cuenta con más de 100 puntos de venta, concentrando el 70% de su facturación en las jugueterías y el 30% en el mercado corporativo y escuelas, surgió a partir de una idea para un trabajo de la Diplomatura en Creación de Empresas de la Universidad de Córdoba.

“No tenía idea del mundo del cartón y de los juguetes, así que me junté con el padre de un amigo que tenía una corrugadora y con un amigo que era dueño de una cadena de jugueterías para que me contaran los secretos”, recuerda Portela. De esta forma y luego de realizar una pequeña investigación sobre la situación de este particular negocio en Europa, comenzó a gestarse la idea de Ondulé. “Si bien no fue el trabajo que presentamos, a mí me quedó como cierto enamoramiento, como mariposas en la panza”.

Portela y Guzmán estaban desempleados, pero comenzaron a buscar el financiamiento necesario para su emprendimiento. “Trabajábamos en el garaje de la casa de mi madre. Ahora nos pudimos mudar a una incubadora de empresas de la ciudad de Córdoba, desarrollamos una máquina para troquelar y seguimos creciendo”, resume el emprendedor.

Con una línea de juguetes que incluye casas de cartón para pintar, autos, aviones, entre otros, decidieron convertirse en Empresa B, una certificación internacional que potenció el negocio y los procesos de decisión. “Siempre decíamos que Ondulé era una empresa social, pero no había nada que lo avalara”.

Un largo camino

Para obtener la certificación, es necesario cumplir una serie de pasos. El primero es completar una evaluación en donde, por medio de una página web, se debe responder un determinado número de preguntas a fin de evaluar el impacto social, ambiental, el trabajo con los empleados.

Estas preguntas iniciales tienen como objetivo el de establecer qué tan importantes son las acciones que se realizan. “La empresa B se diferencia de la RSE dado que este tipo de certificación coloca al impacto social y ambiental en el corebusiness del negocio. Son también llamadas empresas con propósito dado que su esencia es la de resolver un problema social o ambiental”, remarca Portela.

Si bien Ondulé fue concebida como una empresa que realiza una contribución a la sociedad, dado que todos sus productos provienen de cartón reciclado, en la primera instancia no llegaron al puntaje mínimo para obtener la certificación. “Sobre 200 puntos, es necesario acreditar 80 para ser Empresa B. La primera vez que completamos el cuestionario llegamos a 47. Esto nos mostró que no éramos tan sociales como pensábamos”.

Lejos de desanimarse, decidieron continuar adelante y realizar las mejoras necesarias para alcanzar la certificación. Un consejo que brindan es el de consultar las sugerencias que figuran en la página dado que no sólo se puede entender qué preguntas otorgan mayor puntaje sino que además se indican posibles acciones. “Con esta información, comenzamos a mejorar muchos de nuestros procesos. Nos llevó casi un año llegar a los 80 puntos”.

Pero esto recién empezaba. Una vez obtenido el puntaje, los representantes de Empresas B en Chile pautaron una entrevista para verificar la información suministrada en el cuestionario inicial. “Este país es uno de los más desarrollados en esta temática de América latina. Cuando tuvimos estas entrevistas, nos bajaron el puntaje a 74 por diferencias en la interpretación de algunas preguntas”, recuerda Portela.

Finalmente, después de un año, con todos los pasos cumplidos -entre ellos avalar que la materia prima fuera reciclada- Ondulé obtuvo la certificación con 84 puntos.

Beneficios

La certificación les abrió las puertas del mercado corporativo. “Muchas empresas realizan lo que llaman compras inclusivas y contratan a proveedores que tengan en su corebusinessun beneficio social o ambiental”. También los habilitó para integrar la Guía de Proveedores Sustentables que cada año renueva Banco Galicia.

Pero también les sirvió para mejorar los procesos de Ondulé: “Es bueno tener estas referencias de la actividad, es una buena guía y herramienta. Nos permitió entender qué impacto produce cada una de nuestras decisiones como empresa”. Además también los ayudó a delinear las políticas y principios de la empresa y comenzar a constituir la cultura corporativa.

Si bien en la Argentina aún la figura de Empresa B no se encuentra contemplada en la Ley de Sociedades, la certificación ya cuenta con ventajas y beneficios que pueden potenciar las ventas y mejorar los procesos internos. Pero, tal vez, el mayor beneficio es el de tomar conciencia del impacto social y ambiental que produce la actividad para hacer cada vez más sustentable el emprendimiento.

En 3 preguntas

  • ¿Qué es ser un emprendedor social?Por lo general, se piensa que un emprendedor social es el que tiene una fundación o una ONG. En realidad, esto no es lo importante sino que el emprendedor social es aquel que tiene en cuenta el impacto social y ambiental en la toma de decisiones.
  • ¿Cómo comenzaste a emprender?Cuando cursaba Ingeniería Industrial en la UTN de Córdoba, un profesor nos dijo:”El 90% de ustedes va a trabajar en empresas y el 5% va a realizar algún emprendimiento. Siempre tengan presente que la sociedad está invirtiendo en ustedes y deben pensar en cómo devolver esa inversión”. Al poco tiempo, asistí a una conferencia sobre emprendedorismo como motor de cambio de la sociedad. Estas cosas me quedaron en la cabeza. En ese momento, trabajaba en una multinacional, renuncié y comencé con un emprendimiento de consultoría en procesos productivos. Pero esto no me llenaba, no me gustaba, así que lo dejé y comencé con Ondulé.
  • ¿Qué consejo le darías a un emprendedor?Que le guste lo que hace, yo no veo otra forma de hacer negocios. Hay gente que entra a un negocio solo por el dinero, pero no les gusta lo que hacen. Un emprendimiento no da plata de un día para el otro, hay que tener paciencia, dedicar muchas horas. Por eso hay que tener ese fuego interior de que a uno le guste lo que hace.

Publicado originalmente el 14 de Octubre de 2014 en: Buenosnegocios.com